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lunes, 2 de diciembre de 2013

Mi confrontación con la docencia


    Conforme  analizo mi trayectoria profesional se hace más aguda mi percepción. Ésta vez,  es más claro contestar: ¿de dónde vengo? y ¿hacia dónde voy?

   La decisión de ser maestra no nació de la noche a la mañana,  más que por convencimiento  propio fue por necesidad económica. Después de haber tenido  un intento fallido para entrar a la Licenciatura en Administración en 1997, no me quedo otra opción más que tomar el ofrecimiento un año después, de “ser maestra”. Actualmente agradezco a aquellas personas que me dieron la oportunidad de ser contratada en un jardín de niños particular,  en donde trabajaba entre semana,  mientras que los días sábados estudiaba en la Universidad Pedagógica Nacional en Tlaxcala. Conforme el tiempo  ha pasado me doy cuenta que está es mi verdadera “vocación”. 

 En un principio ésta profesión la use  como mi salvación para resolver un problema económico, el día de hoy estoy convencida que hay alguien que nos quiere mucho y que mueve sus hilos misteriosamente para guiarnos en el camino del aprendizaje, en mi caso no era lo que yo quería pero sí se convirtió en  lo que yo necesitaba.  

  Para llegar a este firme convencimiento tuve que pasar por momentos duros; en mi práctica docente.  Pero  aprendí a través del ensayo y  el error.

Esto lo comento porque,   existieron  momentos críticos en donde deje ver en claro, mis debilidades como docente  y mi incapacidad para afrontar asertivamente los problemas. Uno de ellos  y lo más severo;  la relación con los padres de familia, otro el manejo de la disciplina en el aula  y uno más; las estrategias de  enseñanza poco  eficientes. Estos fueron mis tres grandes cargas que generaron muchos problemas y que en su momento se salieron fuera de control dejando grandes estragos  en mi relación con alumnos y padres de familia. Los resultados me generaron  motivos de insatisfacción. Estos momentos tan difíciles se  convirtieron  en el parteaguas para determinar si iba a continuar o mejor me hacía a un lado. 

   Este año  de crisis en que tome un trago amargo hizo que me detuviera un buen rato para reflexionar sobre  lo que estaba haciendo, llegando a la conclusión que las cosas no son como yo creía. Muchas veces  debido a mis actitudes de autoritarismo y soberbia,  me llevaron a tener  consecuencias desagradables.  

 Después de varios meses de un buen  análisis y de varios sentimientos encontrados, sabía que tenía que hacer algo para mejorar  mi labor.  Al fin me comenzaba a percatar que a mi alrededor había hombres y mujeres, niños y niñas;  que necesitaban poner su confianza en alguien que les guiara desde un enfoque humanista y pedagógico. Estoy convencida de acuerdo a lo experimentado que después de una derrota viene la fortaleza, suena paradójico pero es real. Decidí emprender acción y tuve que desarrollar más habilidades y estrategias que me permitieran el sacar con dignidad mí trabajo. 

 Sobre todo cambio mi idea de lo que significaba “ser maestra”  actualmente  ya no se trata de ver mi trabajo como algo que remunera económicamente, sino que ahora lo percibo como una manera de  poner mi disposición, esfuerzo, tiempo y conocimiento,  para que otro ser humano sea capaz de enfrentarse a los retos que la vida misma le presente, es decir,  estar al servicio de los demás para sentirme alguien útil y que a la vez me da felicidad

Eso es lo que para mí representa el “ser maestra”,  más allá de diseñar estrategias para enseñar asignaturas,  la veo  como “una enseñanza de vida”. Estos han sido momentos de muchas satisfacciones, ya que también esta profesión me ha permitido valorar  día a día a todos aquellos que están a mí  alrededor.  No ha sido  fácil modificar un estilo de enseñanza que probablemente aprendí en mí niñez pero sigo dispuesta a corregir para dejar una huella profunda de amor, respeto y servicio por mi profesión  y con orgullo lo digo; “soy maestra”.   

  
  Actualmente con 15 años de experiencia me doy cuenta que estoy más comprometida con mi labor, el hecho de trabajar en una institución cuya filosofía es; “Potenciar todas las capacidades del ser humano desde un enfoque humanista” lo cual me es grato. Diseñar estrategias a través de situaciones didácticas en  donde los alumnos se enfrenten a circunstancias que le permitan tener mayor seguridad y confianza, ser solidarios,  respetarse y respetar a los demás, valorar sus conocimientos y compartirlos con otros; han sido aspectos prioritarios a potencializar en ellos.

   Además de implementar la tecnología como herramienta para aprender a través de la visita a páginas educativas que complementan el desarrollo de varias habilidades tales como; observación, Comparación, Ordenación, Seriación, Clasificación, Pensamiento lógico, reversibilidad del pensamiento, Análisis y síntesis,  Deducción, Abstracción, Generalización, Juicios, Conclusiones, Pensamiento científico.
 
  Tengo la idea de que cuando un ser humano se siente bien consigo mismo interioriza mejor el conocimiento por lo que es importante partir de las necesidades básicas para que en la escuela se sientan reconfortados y con entusiasmo para asistir y aprender.

 

Bren.